Calpe deslumbra con la espectacularidad de su paisaje, la singularidad de su costa, la luminosidad de su cielo y la majestuosidad sobrecogedora del gran Peñón de Ifach,
a sus pies, el puerto, nos regala estampas marineras.
Un mosaico Mural de Gastón Castelló ornamenta la Oficina de Turismo, y el Torreó de la Peça, restaurado en 1981, pertenece a la arquitectura militar de la ciudadela de finales el siglo XVI reforzada en el siglo XVIII.
La iglesia parroquial Ntra. Sra. De las Nieves, de formas modernas y macizas, destaca por sus vidrieras y murales. A su lado, la iglesia Antigua, frente a ella la Plaza de la Villa, reconstruida en 1996, invita a hacer un alto en la ruta.
Entre los elementos de la naturaleza más admirados están las Salinas, hábitat de innumerables especies, desde crustáceos e insectos, a vertebrados, anfibios, y espectaculares aves.
Al oeste el Mascarat conserva restos de una torre vigía, que nos alerta de su situación estratégica. Mientras que el monte Oltá, con sus 591 metros, domina todas las alturas de Calpe. Posee una enorme masa forestal de pinos, una rica flora autóctona, así como simas y grutas de interés para espeleólogos.
En los más de 11 km de costa que tiene Calpe, encontraremos acantilados, pero sobretodo playas de arena y calas que invitan al baño.
Calpe es también de las poblaciones más animadas de la Costa Blanca, con un calendario interminable de fiestas. Las más importantes son en Agosto, en honor a la Virgen de las Nieves, en Octubre los Moros y Cristianos en honor al Cristo del Sudor, y también se celebra el Oktoberfest que reedita la colonia alemana afincada en la villa.